Tres operadores
humanitarios que trabajan en el valle de Swat, al norte del país, fueron
asesinados por talibanes pakistaníes mientras llevaban ayuda a las
víctimas de los aluviones.
El ataque de los
extremistas, que fue causa también de diversos heridos en dos aldeas,
tuvo lugar entre el 24 y el 25 de agosto. Es la trágica noticia que
recibimos del P. Robert Mc Culloch, sacerdote de la Sociedad de San
Colombano para las misiones extranjeras, misionero en Pakistán desde
hace más de 22 años.
La noticia fue
confirmada por organizaciones humanitarias locales. La noticia ha sido
protegida por funcionarios civiles y militares pakistaníes, que trataron
de impedir o retardar la circulación de los medios de comunicación (dada
la delicadeza y la gravedad de lo sucedido), por el miedo que tales
episodios pudieran desalentar a las organizaciones humanitarias que se
desempeñan en el lugar.
El ataque provocó
algunos graves heridos; además los grupos de extremistas saquearon casas
y negocio de las dos aldeas atacadas, explican fuentes de ONGs empeñadas
en el desarrollo social y presentes con numerosas obras a favor de
quienes han sido afectados por los aluviones en el valle de Swat.
“El objetivo de tales
ataques es mantener el absoluto control del territorio en el valle de
Swat, donde ya desde antes de los aluviones existía un enfrentamiento
entre el ejército pakistaní y milicianos extremistas”, explica P.
Robert, quien trabaja con otros ocho misioneros en la asistencia a las
víctimas de los aluviones.
El gobierno de los
Estados Unidos y las autoridades pakistaníes alarmaron sobre los
posibles ataques de talibanes contra los operadores humanitarios. Muchas
organizaciones presentes en el territorio, cristianas y no cristianas,
han resaltado que no se dejarán atemorizar.